Crisis versus Autoestima

Escrito por Jesús Dugarte en

La autoestima del venezolano, en líneas generales, es bastante baja, quizás mucho más de lo que quisiéramos aceptar y cuando le tocamos a una persona directamente el tema, generalmente hay una evasión o el deseo de poner una careta y decir ¡estoy muy bien!!'. Recientemente me decía una persona, cómo podemos desarrollar la autoestima en un país con crisis, yo le respondí que era exactamente al revés, que la crisis es producto de la baja autoestima.

Para resolver la crisis primero hay que resolver la autoestima.

La autoestima es un factor resultante de la integración de otros aspectos.

Si hay una dificultad para el modelaje (a quién vamos a seguir paraaprender); si hay desestructuración del sistema educativo; si el liderazgo básico político está orientado hacia el poder y no hacia el amor, no hacia el desarrollo de la consciencia; si hay un vacío espiritual, porque buena parte de las religiones ha perdido su esencia fundamental y ha montado casi un partido político, el resultado final es la desmotivación.

Las motivaciones básicas del venezolano, según Alberto Rial en su libro "La Variable Independiente", después de haber cubierto sus necesidades básicas son: logro, poder y afiliación. Luego de varias investigaciones se descubrió que la motivación primordial del venezolano es el Poder, la segunda es la
Afiliación y la tercera (que es la primera en Japón, Alemania, Italia, etc.) es el Logro; es decir, el venezolano no tiene motivación al logro, no tiene consciencia de su propio potencial y, en general, los factores que deben unirse para crear un estado de autoestima válida, robusta, alta, positiva, están débiles.

Nos da miedo soñar porque si soñamos muy alto y no activamos los recursos que tenemos para realizar los sueños, nos sentimos culpables. Es decir, el potencial que uno ha conscientizado, menos el porcentaje de acción concreta que ejecuta, te da el porcentaje de culpa que vas a sentir; es decir, si uno asume que tiene cinco talentos y se pasa tres/cuartas partes de su vida utilizando sólo uno, sentirá los otros cuatro en forma de culpa. No hay nada que genere tanta culpa como intuir que se tiene un talento que no se utiliza.

Un pastor evangélico decía 'Puedes si crees que puedes." Si una persona cree que no puede jugar fútbol, juega béisbol; si cree que no puede cocinar, busca a alguien que le cocine. Para poder lograr objetivos hay un factor bien poderoso que es como el punto de palanca y éste es la Confianza en uno
mismo, la cual surge del dominio (uno sólo tiene confianza en algo que domina); el dominio proviene de la voluntad (todo aquello que se ha emprendido con vigor); la voluntad proviene del deseo y éste de la imaginación; es decir, una persona necesita imaginar, activar su deseo, ponerse a actuar de acuerdo con su voluntad, desarrollar el dominio de algo y luego así surge la confianza, que es como una llave; no es la única ni es mágica, pero si no hay confianza, la gente no se lanza o sueña en pequeño, lo cual tiene que ver con otro factor relacionado que es la baja autoconfianza.

El miedo

Tenemos la tendencia a buscar la economía del esfuerzo que, además, es muy humano, porque el ser humano vive en una constante lucha entre la herencia y la evolución y busca moverse hacia aquello que le ahorra esfuerzo. Tenemos consciencia y podemos tomar decisiones (es la paradoja del destino y el albedrío); es decir, si no te mueves más allá de un punto, tienes un destino asegurado, pero si te mueves asumirás nuevos retos y nuevas responsabilidades; obviamente, los resultados van a ser distintos, pero todos queremos que el miedo se vaya y es al revés: el miedo sólo se va cuando actúas.

En la medida que te retas, los resultados son otros; tienes que actuar; aquello de que 'caminante no hay camino, se hace camino al andar...', más que una frase poética es un paradigma de la realidad, y funciona.

Al no querer asumir responsabilidades nos quedamos en la fase de niños (que sólo quiere que le den). Alguien dice que el niño pide, el adulto negocia y el padre da.

Las Relaciones

Las relaciones son los recursos básicos que Dios utiliza para ayudarnos a trascender el egoísmo personal; es parte del amasado de la evolución psico-espiritual para que nos demos cuenta que no somos seres absolutamente independientes.

Somos seres interdependientes que necesitamos del resto de las personas porque funcionamos en torno a un sistema que es Yo con otro sistema (Pareja); Yo con otro sistema (Familia); Yo con otro sistema (Organización); Yo con otro sistema (Nación) y así ampliamos la onda expansiva.

No hemos entendido el sentido espiritual de las relaciones. Crecemos diseñando una identidad personal y no entendemos que esto es circunstancial; es decir, vamos del instinto a la emoción, de la emoción a la razón, de la razón a la intuición y de la intuición a la espiritualidad, es decir, vamos
en una fase evolutiva.

Luego, en una parte de la vida necesitamos desarrollar un fuerte YO y en otra parte necesitamos deshacerlo, necesitamos poder volver a la ternura, a la compasión, a la empatía, que es el destino que lleva a la humanidad. Esto no es un exagerado optimismo; es el destino irremediable e irreversible de la humanidad y quizás tengamos que aprender esto con un poco de dolor si no despertamos a tiempo, ya que mientras menor es el grado de consciencia, mayor es el grado de sufrimiento. Siempre que ampliemos la consciencia, en general, tendremos un menor índice de sufrimiento.

Un factor en las relaciones es como la falta de consciencia en la trascendencia de las mismas; consciencia de que cada quien viene a traernos un mensaje, aunque suene gracioso, pero tienes que disolver un poco de tu ego para darle entrada a una persona; es como abrir la puerta de tu casa para que alguien entre.

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